sábado, 18 de julio de 2009

"Feria de Sevilla".

Hola, soy un muchacho de Cádiz, me llamo Pedro y nunca me imaginé que acabaría viviendo una experiencia que fuese digna de compartir con vosotros en un relato. A veces se leen auténticas barbaridades increíbles así que los que hayáis leído muchas entenderéis la sencillez de este relato y lo posible de que suceda, es sólo cuestión de que sea el momento justo y el lugar exacto. Pensad que si me pasó a mi, que no soy ni muy de fiestas, ni de drogas, ni de promiscuidad, os puede pasar a cualquiera de vosotros…

La historia empieza en Cádiz, con mi novia, Elena, una chica encantadora y muy normal. A mi juicio tiene la cara más bonita del mundo, es alta, pecho pequeño pero firme y un culito delicioso, ni gordo, ni delgado, tan solo esos culitos que un ve y solo piensa en comérselos, es morena, y de piel morenita también. Una chica muy atractiva.

Nuestra vida sexual era buena, lo hacíamos con frecuencia y casi siempre de modo satisfactorio, no es que seamos actores porno, pero nos gustaba innovar, cambiar de posiciones, sitios, lo normal. Pero últimamente yo había notado que la cosa no iba muy bien, era como si nos hubiésemos estancado en lo mismo siempre y cada vez me apetecía menos hacerlo, aunque lo hacíamos, pero es ella había puesto unos límites a ciertas zonas que a mi siempre me han excitado muchísimo, especialmente el ano y claro, uno ya solo piensa en lo que no puede hacer, y no en disfrutar lo que hace. Los tíos somos muy simples. La verdad es que la imagen de introducir mi dedo en el ano de una chica mientras lo hacemos me excita horrores, y ya imaginar en penetrarla, bueno, os podéis imaginar, pero ante eso siempre había sido reacia y yo lo respetaba.

La cosa es que decidimos ir a la Feria de Sevilla, allí tenía ella una amiga y su novio que nos invitaron a su caseta y por cambiar de aires nos pareció bien. Ella estaba entusiasmada con el viaje, no hacía más que hablar de su amiga y a mi me agradaba saber que le apetecía, pues hacía tiempo que no hacíamos nada fuera de lo normal.

La primera de las sorpresas vino de camino hacia allí, paramos a desayunar y empezamos a hablar, ella me hablaba de su amiga, lo guapa que era y encantadora, que si tenían mucha confianza y era muy divertida, asi que yo le dije, bromeando

- “Hija, ya está bien, hablas de ella con más ilusión de la que hablas de mí. Si tantas ganas tienes de verla y tan atrevida es, la emborrachamos y nos la tiramos los dos, verás como se divierte…”, ella se rió, yo siempre hacía ese tipo de bromas, y me dijo que ni en mis sueños me compartiría a mi con otra, y seguimos bromeando.

La cosa fue que al volver al coche, me miró con ojos de corderito y me preguntó

- ¿A ti te gustaría cepillarte a dos tías a la vez?

Yo me quedé cortado, pero le dije que no sabía, si ya era difícil satisfacer a una, ¿Qué iba a hacer yo con dos?, a lo que ella contestó,

-¿y no te excitaría ver como beso y toco a otra tía? Yo le dije que muchísimo, de hecho solo de pensarlo empecé a notar como se me ponía tremendamente dura.

Ella se dio cuenta y empezó a tocarla, lo cual me hizo ponerme horrores. Estábamos en un aparcamiento, a plena luz del día y ella me estaba masturbando, lo cual para mí es poco corriente. Fue de pronto cuando ella me dijo,

-“No, no te voy a hacer nada yo, hoy nos vamos a masturbar juntos”

Yo ya tenía la polla fuera y ella cogió mi mano y la puso en mi verga. Acto seguido se subió la falda y empezó, con mucha suavidad, a acariciarse la entrepierna. Podía ver como tenía las bragas empapadas y yo no podía parar de tocarme. Entonces me dijo

-“Descríbeme que te gustaría que una chica y yo hiciéramos…”

Empecé a relatarle la historia como mil veces lo había imaginado

-“ Estaríais las dos solas y empezaríais a besaros, con timidez al principio, sabiendo que lo que hacéis está mal, pero luego os abrazaríais y besaríais con mucha pasión, tu empezarías a recorrer su cuerpo con tus manos, la espalda, rozarle el trasero, mientras sentías como sus pechos y los tuyos se rozaban…” Ella empezó a gemir mientras su mano seguía recorriendo su entrepierna, pero ya por debajo de las bragas

-“Ah, si? Mmmm! Y que más haríamos?” Me decía.

“Ella te bajaría las bragas y, aún de pie, te haría abrir las piernas para poder tocarte, y lo haría de una forma que nadie había hecho jamás, suave al principio, luego mas rápido, sabiendo siempre lo que quieres. Mientras tu le besarías los pechos y sentirías el tacto de sus pezones en tu lengua, y sus dedos entre tus piernas, ella se excitaría cada vez más y se agacharía, besándote los muslos, las caderas, acercándose poco a poco a tu clítoris y tu, excitadísima, agarrarías su cabeza, acariciando su larga melena morena, para que no te parase de chupar, que te comiese entera, hasta que sin aguantar más, estallaras de placer y llenaras su boca con tus fluidos, liberados tras un orgasmo como nunca te hubieses imaginado…”

Un gemido de placer salío de dentro de ella, se había corrido, tenía la mano empapada y sudaba, ni siquiera me miraba, allí estaba, con los ojos cerrados, jadeando, con las piernas aún abiertas. Yo había parado de tocarme porque me había quedado de piedra al verla. De pronto, ella me miró y me dijo

-“Creo que este es un momento perfecto para que me la metas” Y como obediente muchacho que soy, así lo hice.

No hicimos ni por ocultarnos, simplemente echamos el asiento para atrás y sin más preámbulos la penetré. Yo todavía tenía la imagen de ella masturbándose y eso me hacía tenerla gorda y dura como nunca antes, no es que tenga una gran polla, pero me saca de apuros.

Ella estaba tan lubricada que penetrarla era una delicia, además, cuando se la metía ella apretaba los músculos de la vagina y me aprisionaba la polla, lo cual me llevaba irremediablemente al borde de la eyaculación, pero aún me excitó mas el ver que mientras nosotros, dentro del coche, follábamos como animales, había una pareja en otro coche que había parado al vernos.

Elena los vió, se incorporó, de manera que puediesen verla bien, ella estaba encima mía, y empezó a tocarse las tetas mientras movía su culo a una velocidad impresionante y mirándolos con una cara de vicio y excitación que me volvía loco. Yo luchaba por contenerme, pero era difícil, y de pronto me dice, “Mira, ese tío se está poniendo a nuestra costa, miralo!” Yo asomé la cabeza y vi que el tío estaba en el coche sin parar de mirar a mi novia, y que su novia, una chica normalita, con gafitas de pasta y pinta de intelectual, tampoco podía apartar los ojos de ella.

La chica, al ver a su novio tan concentrado en ver cómo Elena me follaba, le miró con mala cara y acto seguido arrancaron el coche y se fueron. A mi novia que la hubiesen estado observando le había encantando, su cara denotaba un placer inmenso, y mi excitación fue a tal punto que solté en Elena una de las mayores corridas de mi vida.

No hablamos mucho después, nos pusimos la ropa, salimos de allí, a veces incluso mirábamos a ver si el coche nos seguía, pero nada.

-“Hoy me has puesto cachonda como nunca con tu relato de cómo una tía me haría el amor” me dijo. -“No te preocupes, no es que sea lesbiana, pero siempre he tenido curiosidad por que se sentiría al hacerlo con una tía, y oírte hablar así me ha puesto un montón, y ya no he podido parar. Siento si te parezco una guarra, pero cuando me la estabas metiendo y he visto a la parejita mirar también me he puesto mucho y no he podido contenerme. ¿Has visto como me miraban? Me daba la sensación que me deseaban los dos, y eso me ha vuelto loca. Se me pasan cosas rarísimas por la cabeza,¿no? Soy una enferma.”

Yo le dije que de eso nada, que no se preocupase, que me encantaba verla tan liberada y que había sido el mejor polvo de nuestra vida, tan intenso, nuevo, diferente y ella tan distinta, me dio la sensación que por primera vez había quedado completamente satisfecha, tanto física como emocionalmente. Pero creo que me equivoqué.

La conversación varío y seguimos viajando. No se tarda mucho a Sevilla. Llegamos y dejamos las cosas en casa de su amiga. Era una chica muy simpática, estaba muy por agradar, preguntando por todo, conversando, pero algo raro había, la verdad. Tenía mala carilla, como ojeras.

Yo no quise decir nada. Deshice solo la maleta y cuando llegué al cuarto la vi llorando con Elena. Por lo visto, había roto con su novio, después de muchos años, y estaba hundida, él se estaba liando con otra. Vaya una putada. Además no quería salir por si se los encontraba por la Feria. Yo le dije a Elena que igual era mejor irse, que no tendría muchas ganas de tener a la parejita feliz en casa, en esos momentos, y ella dijo que ni de broma. Pero que no íbamos a ir a la Feria, que íbamos a cenar y luego copas, pero de bares normales. Me pareció bien.

La cena fue divertidísima, era otra persona, estaba más animada y guapísima. Era una chica rellenita, pero muy guapa, y sus pechos eran preciosos, y lo sé porque el escote que llevaba no dejaba lugar para la imaginación. Era de estatura normal y de piel morena, con un pelo negro y lacio precioso y los ojitos muy chicos, lo que la hacían tener unas expresiones muy dulces, la verdad es que ponía bastante.

Ellas empezaron a recordar historias de la facultad, de tíos que se comieron, de fiestas a las que fueron y como no, salió el tema sexual, los sitios más raros donde lo habían hecho, cada uno contamos nuestras historias y al final salió a la luz la experiencia del viaje en carretera. Elena lo contó todo, como se había puesto al oírme hablar de lesbianas, como le puso la pareja mirando, como fue el orgasmo increíble, todo, vaya, que si no fuese porque llevaba bastante alcohol encima, me hubiese hasta molestado.

La cosa es que nos reímos mucho. Al salir de allí, yo pensaba que íbamos a un bar, pero volvimos a casa de Sandra. Cuando allí llegamos, Elena fue al baño, y de pronto, y no olvidaré nunca esa frase, Sandra me dijo

-“Vamos a darle a Elena una sorpresa”

Elena iba algo borracha, bueno, todos íbamos algo borrachos, y al llegar del baño Sandra le dijo

-“Tengo algo para ti, bueno, para los dos” y sacó de un cajón un consolador. “Bueno, ya que os gusta masturbaros juntos, quizás esto os ayude” Elena se reía, esta avergonzadilla, pero la curiosidad le hizo cogerlo y el tenerlo en sus manos le producía cierta excitación, eso se veía. “Te diría que lo pruebes-dijo Sandra- pero así en frío no te iba ni a gustar” “

-“Ya me imagino, lo guardaré para casa, para cuando a Pedro le duela la cabeza, jeje” dijo Elena.

-“No, dáselo a Pedro”, dijo Sandra más seria y en tono de orden. Elena me lo dio y Sandra me dijo al oído, “Cuando tu creas que es el momento, lo usas”

Acto seguido se acercó a Elena, sin mediar palabra, la miró, la cogió de la cintura y le empezó a besar el cuello. Elena se quedó blanca, me miraba como pidiendo ayuda, pero yo estaba allí aluciado.

“ A ver si es verdad que te pone que una tía te bese y te toque…”, dijo Sandra, mientras, dulcemente le seguía besando el cuello y acariciándole la mejilla.

De pronto vi como la cara Elena se tornó de sorpresa a excitación. Sus manos ya no estaban inmóviles, sino que de un modo sutil, acariciaban la espalda de Sandra en una clara señal de que no parase, mirándome a mí por encima del hombro de su amiga como esperando a que yo le devolviese la cordura. Pero no hice nada.

De pronto, Sandra la miró, sonrió y la besó en los labios. Al principio fue solo un beso, pero Elena la abrazaba cada vez más fuerte empezó a jugar con su lengua. Su cara tenía una expresión de deseo contenido, se mordía el labio, la miraba. Los besos se hicieron cada vez más apasionados, y fue Elena quien empezó a recorrer con sus manos el culo de su amiga.

Yo estaba allí entre excitado y sorprendido, con el consolador en la mano, viendo como mi novia y su amiga se liaban en lo que claramente eran los preámbulos de la experiencia más alucinante de mi vida. Era Elena quien llevaba la iniciativa

-“Quiero besarte las tetas, Sandra”, afirmó sin dudas Elena. Sandra complaciente, se quitó la camiseta y dejo su pecho al descubierto, era precioso, una imagen deliciosa.

Elena, le quitó el sujetador, con menos habilidad de la que yo hubiese esperado, y empezó a besarle las tetas, con suavidad al principio, con su lengua rodeando los pezones de su amiga, succionándolos y con sus manos deslizando sus dedos sobre su piel.

Sandra, excitada, decidió que quería seguir besándola y le levantó la cabeza, pero con su mano, empezó a acariciar el culo y los muslos de mi novia. Gemidos suaves se escuchaban de una Elena irreconocible, excitada y más apetecible que nunca. Sandra le puso los dedos en la boca a Elena, para que los chupase, y deslizó su mano húmeda a través de su pecho, vientre y la ví como desaparecía bajo su falda. El primer contacto de los dedos de Sandra en el clítoris de Elena fue seguido de un gemido de placer tan intenso que jamás olvidare. Primero su mano se movía despacio, pero cada vez más rápido. Elena, sin parar de besarla, guió la mano de su amiga para enseñarle el ritmo adecuado, pero no hacía falta. Sandra lo sabía.

-“Estas muy húmeda, amor” Le dijo Sandra a mi novia- “Quiero meterte todos los dedos y que goces como te mereces”

Elena no podía ni hablar, la charla la excitaba aún más, y sobre todo, porque eran las manos y la voz de su amiga las que le producían tanto placer. Pero Elena no aguantaba más, y sin mediar palabra decidió tumbar a su amiga en el suelo y desnudarla.

La pasión con la que le comía las tetas era preciosa, pero el culmen para Elena llegó cuando, tras besos y mordiscos en la cara interna de los muslos, lamió su primera vagina. Sandra gemía y le sujetaba la cabeza, como yo a ella le había descrito, y ella, a pesar de intentar hacerlo de una manera dulce, sucumbió al placer y dio rienda suelta a su voracidad.

Le lamía el coño a su amiga como si fuese lo último que iba a hacer, los gemidos de Sandra se tornaron en gritos y Elena no podía para de comer. Con una de sus manos se masturbaba frenéticamente. Allí estaban las dos. Una tumbada, siendo devorada por la otra.

No aguanté más, me levante y me dirigí a Elena por detrás, con el consolador en la mano, y sin delicadeza ninguna, lo introduje en su vagina, que generosamente me ofrecía al estar a cuatro patas. El grito de placer fue instantáneo

-“¿A que sienta bien, amor? Dijo sandra. -“Deja que te lo meta hasta el final, y disfruta como yo”

Elena ni hablaba, sólo lamía, presa de sus deseos y yo la penetraba con el consolador. De pronto Sandra miró a Elena y le dijo

-¿Quieres correrte como nunca? Elena la miró y le dijo -“Lo quiero todo!” No hizo falta más.

Sandra tumbó a Elena boca abajo, puso unas toallas en el suelo y dejo su culo y su vagina accesibles. Cogió el consolador y me dijo.

-“Que te la chupe, mientras yo me quedo aquí detrás, que esto le va a encantar”

Yo me puse delante de Elena que empezó a chupármela con el mismo deseo que le comía el coño a su amiga y vi como Sandra, se humedecía un dedo, y lo introducía en el culo de mi novia, y posteriormente, le introducía el consolador en la vagina. Elena gemía y gemía

-“Méteme más Sandra, más. Lámeme el culo, más”

Sandrá sacó el dedo, y empezó a comerle el ano, sin parar de masturbarla.

-“Que rica estas amor”

-“Méteme la lengua en el culo, por favor, quiero sentir tu lengua en mi culo, ahhhhhhhh!” suplicaba Elena, hasta que gozando, volvía a coger mi polla y metérsela en su boca.

Por la forma de chupármela notaba como el orgasmo estaba a punto de llegar, y lo mismo notó Sandra. La furia con que me la chupaba era solo comparable a la furia con la que Sandra le lamía el culo, y con gran destreza, deslizaba el consolador dentro y fuera de la vagina de mi novia. La situación era, por inesperada y excitante, lo más cercano que yo había experimentado a un estado zen sexual. Y en ese momento, ya nada podría ser vetado. Miré a Elena y le dije

-“Me vuelve loco ver como tu amiga te folla, ¿quieres ver que se siente cuando me veas follarme a tu amiga?

Imagino que su primer pensamiento fue negativo, pero dado que su amiga la estaba masturbando y lamiendo el culo, no creo que un no hubiese sido justo, prohibirme nada el día aquel. Al escuchar eso Sandra paró, y me miró curiosa.

-“Date la vuelta cariño”, le dije a Elena. “Sandra, túmbate encima de ella y cómetela entera”

La sensación de ver a esas dos mujeres obedeciendo todo lo que yo demandaba hacía que mi erección, si eso era posible, aumentase. Y empezaron a besarse, con pasión, sus lenguas se deslizaban en sus bocas buscando el placer del roce, sus cuerpos desnudos se movían acoplándo sus muslos y rozando sus pechos, pero poco tardó Sandra en bajar a las tetas, y empezar a besarlas, las acariciaba y besaba los pezones, los mordía, y mientras con la otra mano le acariciaba la cara interior de los muslos, rozaba sutilmente su clítoris.

Elena gemía de locura de placer. Sandra miraba a Elena al chuparle las tetas y la cara de ésta, con los ojos cerrados, la ponía aún más cachonda, lo que hizo que pronto bajase a comerle el coño. La imagen que veía yo desde detrás era un sueño. Sandra a cuatro patas, comiéndole el coño a mi novia, cuyos gemidos eran cada vez más fuertes. Y fue ahí cuando me decidí. El ojete de Sandra era un objetivo demasiado erótico para dejarlo pasar. Me agaché y empecé a lamérselo.

La sensación era increíble, sus gemidos, ahogados por la vagina de Elena hacían que Elena gimiese aún más. Poco a poco le introduje la polla en el coño, era el primero que penetraba que no fuese el de Elena en años. Era totalmente distinto, rasurado, más grande, caliente, la sensación era indescriptible.

Sandra me pedía mas, Elena gemía. Fue entonces cuando desaté mi imaginación y observé, excitado, el precioso ojete de Sandar, tan cerca de mi alcance, me mojé un dedo, y con él la penetré,como ella le había hecho a mi novia.

La reacción fue la esperada, ella arqueaba la espalda, empujaba el culo buscando una mayor penetración, se notaba que no era la primera vez, pero mientras tanto, no dejaba de lamer la bulba de mi niña, mojada, empezando a sudar, con sus manos en la cabeza de Sandrita empujándola hacía su vagina para que nunca se separase.

Fue ahí cuando, tras humedecer bien su ojete, decidí dar un paso más y acerqué mi polla a su ano, y poco a poco, empecé a penetrarlo. La sensación fue indescriptible, primero noté la resistencia y no sabía si le haría daño o no, pero ella, echando su mano hacia atrás, me cogió la verga y la fue introduciendo poco a poco, hasta que ya me dejó seguir el ritmo a mí. Lo estrecho de su culo, la presión del ojete que quería cerrarse sobre el tronco de mi polla, hacía que me excitase cada vez más. Pero lo mejor era metérsela por detrás a ella, mientras veía la cara de Elena, mirándome, casi en éxtasis.

Los tres conectados, los tres recibiendo placer. Los tres pidiendo más. Así estuvimos como seis o siete minutos. Sandra había decidido empezar a masturbarse con su mano derecha mientras yo se la metía cada vez con mayor ritmo, Elena masajeaba sus pechos mientras miraba a su amiga lamiéndole el coño y a mí, metiéndosela por detrás. De pronto paró, me miró y me dijo.

-“Quiero ser yo la que esté en medio. Quiero que me des por el culo. Quiero notar tu polla en mi culo y que te corras en él, y hacer mientras que mi amiga se corra”

Lo que vino después fue brutal. Sandra se tumbo boca abajo, habiéndose dado la vuelta, con su cabeza debajo de mis pelotas, y empezó a lamerle el coño a Elena. Mi niña se puso a cuatro patas, encima de Sandra, como en un 69, para poder lamer el coño de su amiga, y así me ofrecía a mi su culito aún virgen de pollas y a su amiga le ofrecía la vagina para que se la devorase.

Metérsela a mi novia fue extrañamente más fácil que a Sandra. Su culo estaba tan húmedo de los besos de Sandra y preparado tras los dedos de su amiga y mi polla tan mojada tras su mamada y penetración a su amiga, que su ano recibió mi verga con gran suavidad. Los movimientos de sus caderás, sus contracciones y sus gritos, de dolor y placer, nos imbuyeron aún más en la excitación.

-“Más fuerte, por favor, más! No paréis por Dios, no pareis” Elena apenas si lamía el coño de Sandra, su placer era tan grande que no podía hacer más que gritar.

Sandra si que seguía en lo suyo, notó que Elena estaba a punto de correrse y con gran destreza empezó a acariciar mis testículos, propiciando inmediatamente la mejor corrida de mi vida, al mismo tiempo que Elena tuvo la mejor corrida de la suya, penetrada por el culo y con su amiga lamiéndole el coño.

Como Elena me había pedido, me acababa de correr en su culo. El movimiento se paró, Elena no se movía, estaba exhausta. Aún así, Sandra me sacó la polla, que aún estaba en el culito de mi niña, y se la metió en la boca, lamiendo todos los fluidos y más tarde hizo lo mismo con el culo de Elena, que todavía chorreaba de mi corrida, quedando ambos deleitados por el placer de esos últimos regalos de Sandra. La extenuación tras 45 minutos del sexo más salvaje de mi vida era brutal. Me encendí un cigarro mirando a esas dos chicas, ahora desconocidas, tumbadas la una al lado de la otra, acariciándose los muslos, besándose, mirándose entre ellas y mirándome a mi, con una mezcla de picardía y mutuo agradecimiento.

-“Siento que no te hayas corrido con nosotros Sandra” Dijo Elena.

- “No te preocupes, quedan dos días, ya habrá tiempo”, dijo Sandra.

El resto del fin de semana fue parecido, aunque no tan intenso. Elena me confesó que aprovecharon que yo dormía para estar ellas dos solas, a ver como era sin tíos delante, lo cual me hizo gracia, porque Sandra y yo también follamos cuando Elena bajó a por comida. Pero me confesó que si bien, había hecho realidad una gran fantasía que tenía de siempre, le había gustado cuando estábamos los tres, por el hecho al verme a mí allí, metiéndosela a su amiga, y luego a ella, pero que no tenía claro si quería repetirlo, que lo que más le gustó fue lo inesperado y repentino de lo que pasó al llegar la primera noche.

Al volver a casa después de aquel fin de semana éramos dos personas distintas, más liberadas. No hemos vuelto a practicar nada así, ni siquiera lo hemos hablado, más que cuando estamos en la cama y lo recordamos para excitarnos. Sandra parece ser que tiene ahora un novio y vienen a vernos en un par de semanas.

Si os soy sincero, no creo que pase nada parecido, es hipócrita, pero no veo yo a otro tío follándose a mi novia, ni la imagen me excita mucho, pero si se que ya nunca diré que hay cosas que solo quedarán en mi imaginación porque nunca las haré realidad, porque amigos, nunca se sabe…

fuente www.morbocornudos.com

1 comentario:

  1. LA GRAN hechicero de gran alcance que
    BRING BACK mi ex novio.
    Sólo quiero decir gracias profeta ahmed por todo lo que has hecho por mí.
    Él está de vuelta ahora. Ese poderoso hechicero cancelar el divorcio - y que mi ex novio de vuelta.
    Mi nombre es Joy Felipe, de España. Nunca creí en el amor
    hechizos y magia hasta que conocí a este hechicero, una vez cuando fui a una cumbre de negocios
    a principios de este año. Me refería a un hombre cuyo nombre es PROFETA AHMED
    que es muy potente y puede ayudar a lanzar hechizos para traer de vuelta uno se ha ido,
    perdido, el comportarse mal amante y hechizo de dinero magia o hechizo de un buen trabajo o
    hechizo suerte. ahora estoy feliz y un testimonio vivo cos del hombre que había querido
    casarse conmigo dejado 3 semanas antes de nuestra boda y mi vida estaba patas arriba porque nuestra
    relación ha estado en marcha durante 3 años. Yo realmente lo amaba, pero su madre era
    contra nosotros y que no tenía trabajo que paga bien. Así que cuando me encontré con este hechicero, i
    le contó lo sucedido y le explicó la situación de las cosas para él. en
    principio estaba indeciso, escéptico y dudoso, pero yo sólo le di un try.And
    en 7 días, cuando volví a Canadá, mi novio (ahora marido) me llamó por
    él y vino a mí pidiendo disculpas que todo había sido resuelto con su
    madre y la familia y se puso una nueva entrevista de trabajo por lo que deberíamos casarnos. yo
    no creía que el cos hechicero sólo pidió mi nombre y mi
    novios nombre y todo lo que quería que hiciera. Bueno estamos felizmente casados ​​ahora
    y estamos esperando nuestro niño pequeño, y mi esposo también conseguimos el nuevo trabajo y
    nuestras vidas se hicieron mucho caso better.in que en cualquier situación puede ponerse en contacto
    profeta ahmed solutiontemple399@gmail.com a su correo electrónico o su celular personal 2347053375151
    Gracias por toda su ayuda profeta prometo compartir este testimonio a cada cuerpo en el ancho mundo que usted.

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