domingo, 19 de julio de 2009

De regreso a la puta 2

Parecía que todo volvía a la normalidad, había pequeños detalles de los cuales no me daba cuenta en el momento, pero hoy haciendo ese recuento de la historia, me doy cuenta que hubo muchas señales advirtiéndome que mi vida cambiaría y que Xavier no era lo que yo creía.

Me volvía a buscar y se había despertado nuevamente esa pasión entre nosotros. Siempre que se ausentaba por varios días, regresaba y "recuperábamos" el tiempo perdido.

Creía que todo estaba bien, pero estaba comenzando a dejar de ser yo, era algo que me decían desde que era novia de Xavier, y ahora se acentuaban más esos cambios y por consiguiente los comentarios.

Si bien dije líneas arriba que nuestra pasión se había despertado, debo darme cuenta ahora, que dicha pasión se despertaba cuando Xavier así lo quería, y yo no me daba cuenta, pero estaba teniendo mucho control sobre mi, mucho más del que había tenido hasta el momento.

Ese momento donde regresé a las masturbaciones, se había ido, estaba a expensas de cuando Xavier quisiera tener relaciones. En su ausencia, seguía escuchando a mis vecinos, y me seguía dando cuenta de lo que ocurría a mí alrededor, pero en seguida prefería ocuparme en otra cosa. Cuando la excitación me llegaba sin que se encontrara mi esposo, venían a mi mente sus palabras en las pláticas que sosteníamos, ya sea durante el acto sexual, antes o después, o simplemente una charla. En las cuales me decía que solo me quería para el, que quería que solo disfrutara entre sus brazos y que en mi mente solo quería estar el presente.

No me daba cuenta, pero ese tipo de cosas, aunado a ese tono autoritario que más se le empezaba a acentuar al hablar, estaban provocando efectos en mi, y en el momento no le daba importancia, lo atribuía al amor que sentía por mi y no tenía problemas en complacerlo, pues estaba disfrutando esa vida nuevamente.

No me era fácil, pero lo hacía, a veces no bastaba con ponerme a realizar alguna actividad y tenía que recurrir a un buen baño, sobre todo cuando el se ausentaba por varios días de la casa.

Había cosas que me desconcertaban, pero no decía nada, simplemente me dedicaba a darle gusto. No tarde mucho tiempo en recuperar mi figura, y a decir verdad la maternidad me había caído bien, sobre todo en la forma de mis caderas, las cuales reafirmé con un poco de ejercicio. En ocasiones, Xavier se molestaba si usaba ropa entallada y me cambiaba, en otras, el mismo me seleccionaba la ropa haciendo que me vistiera muy sexy cuando íbamos a salir, como si me quisiera presumir. En esos momentos, como dije, solo lo complacía, en mi mente nuevamente estaba el solamente.

Alguna vez, llegó a reclamarle a alguien en la calle, pues se me quedaba viendo el trasero de forma muy insistente y en algunas otras ocasiones, solo me decía al oído:

mira nada más como te ven… no importa, que te admiren y vean que eres mía. Me decía mientras me abrazaba como si fuera yo un trofeo

En esos momentos me halagaban ese tipo de cosas, pero con el paso del tiempo, no sabía como reaccionar, pues cambiaba de ánimo constantemente.

Al momento de buscarnos para tener intimidad, era muy rara la vez que tomaba la iniciativa, pues era algo que no le gustaba, cuando yo lo hacía, normalmente alegaba estar cansado o tener muchas cosas que hacer, pero cuando el me buscaba, ahí estaba siempre yo para satisfacerlo. Al menos en ese primer año y medio que estuvimos juntos, no recuerdo habérmele negado alguna vez, así tuviera dolor de cabeza o me sintiera mal, siempre estaba dispuesta para cuando el lo quería.

En la cama, también tenía muchos cambios de ánimos, había veces que podía ser el hombre más tierno del mundo y otras, sencillamente me trataba como a una puta, no me desagradaban ni una de las dos formas, he de aceptarlo. Lo que con el tiempo me fue desagradando, fue ese cambio repentino de ánimo de su parte o que yo siempre estuviera para el y no fuera de la misma forma conmigo.

Lo complacía en todo, hasta el me dictaba el momento de tener un orgasmo o aguantármelo, y cuando no podía lograr esto último, se llegaba a molestar. En el primer caso no tenía problemas, pues con el tiempo, fui aprendiendo a fingir un orgasmo, cuando Xavier me lo pedía y este no llegaba.

Como he dicho, yo siempre estaba dispuesta a todo lo que el me pedía, y en el momento en que lo hacía, donde fuera que estuviésemos, no importaba. En alguna comida con su familia o la mía, le daba por acariciar mi vagina por debajo de la mesa y simplemente le abría mis piernas para que lo pudiera hacer o en alguna fiesta, me llevaba al baño o algún rincón para chupársela o hacerme suya, y eran cosas que disfrutaba, pues en parte, por todas mis experiencias vividas, era raro lo que me espantaba, y en parte también, por ese control que el ejercía en mi.

En ocasiones también, llevaba películas pornográficas a la casa, y al estar viéndolas o después de hacerlo, me hacía que le dijera con cual de los protagonistas me hubiera gustado estar o me gustaría estar, cual verga era la que se me antojaba. Me hacía imaginar en esos momentos, que me estaban cogiendo entre el y el actor que yo le decía. Eran muy calientes esos momentos, pero una vez terminando, venía la advertencia de que eso solo eran fantasías y que solo me quería para el. A tal grado llegaba ese control sobre mí, que yo ni siquiera podía ver esas películas si el no estaba presente.

En una ocasión, lo recuerdo bien, fuimos a una boda de un primo suyo, en un pueblo cercano. Pero antes de salir, estuvimos viendo una película y después de dos escenas, me hizo chupársela imaginando que se la estaba mamando al negro que aparecía en pantalla. En verdad lo estaba disfrutando, y más aún cuando se levantó y me recostó en el sillón, subiendo mi falda y bajando mi ropa interior, me comenzó a coger de manera acelerada, con desesperación. Estaba yo apunto, cuando el lo notó y me hizo que me aguantara. Me la sacó y me hizo que lo hiciera terminar con mi boca.

Me quedé un poco frustrada, pero simplemente me dijo que no me había querido hacer terminar por que tenía algo mejor, y que ya era hora de irnos, no me permitió asearme, solo limpiarme los jugos y partimos hacia la fiesta. Pasamos por su mamá y por el niño, que desde un día anterior se había quedado con ella.

Fue más o menos una hora y media de camino, apenas llegamos a la misa y después de todo lo acostumbrado en una boda, nos dirigimos a la fiesta, que era en una casa muy grande en el centro del pueblo, propiedad del papá de la novia.

Me presentó con sus familiares que compartieron la mesa con nosotros, y en el transcurso de la fiesta, me fue presentando con más. Durante la comida, Xavier me acariciaba las piernas y me recordaba al oído las escenas vividas por la mañana en casa, yo me excitaba y trataba de tocarlo a el también por debajo de la mesa, lo cual no permitía y me decía que me estuviera quieta.

Durante la fiesta, Xavier se alternaba para bailar conmigo y con familiares suyas. Cada que lo hacía conmigo, me repegaba mucho hacia el y me decía lo mucho que le seguía gustando y lo buena que había quedado después del embarazo, y así mismo me recordaba lo vivido por la mañana, acentuando en lo grande que tenía la verga el personaje de la película, yo solo me mordía los labios y me recargaba mas en el, quien solo sonreía, al parecer muy divertido del estado en que me encontraba.

En un momento, cuando la fiesta estaba en todo su apogeo y empezaba a oscurecer, el me jaló y me llevó a caminar. Salimos de la casa donde era la fiesta y recorrimos algunas calles, hasta llegar a una muy angosta, ahí, Xavier me jaló y nos metimos. Se encontraba un camioneta estacionada y detrás de ella, Xavier sin decirme nada, se desabrochó el pantalón y bajó su cierre, sacó su verga y con la pura mirada me indicó que fuera hacia ella, me puse en cuclillas delante de el y se la comencé a chupar como desesperada, como a mi me encantaba hacerlo y como el tanto disfrutaba que lo hiciera. Con voz baja, pero que escuchaba perfectamente, me recordaba la verga del actor de la película y me decía que imaginara que era esa la que tenía en mi boca. Me volvía loca nada más de estarlo imaginando. Yo llevaba una falda larga, la cual recogía con una mano para no arrastrarla, algo que dejé de hacer cuando Xavier me pidió que metiera mi mano y me empezara a acariciar imaginando que eran sus dedos. Me decía como hacerlo, metiendo mi mano dentro de mi panty e introduciendo mis dedos, sin dejar de chupar su verga. Era tanta la excitación que había tenido reprimida, que no tardé mucho en avisarle que me faltaba poco para terminar, esto claro por que el me había pedido que así lo hiciera.

Me hizo levantar y recargarme de espaldas a el, metí mis manos por debajo de mi falda y bajé mis calzones hasta las rodillas, para después subir la falda y sostenerla con mis manos a la altura de mis caderas, todo esto obedeciéndolo, mientras el me miraba por detrás. Hizo que me inclinara un poco hacia delante, y me la clavó toda con fuerza, teniendo que apretar mis labios para no gritar.

Me decía al oído que era una putita estando siendo cogida por aquel negro, pero que le encantaba, que el me estaba viendo y le gustaba mucho como estaba siendo cogida por otro. Yo solo cerraba mis ojos y me imaginaba que tenía detrás de mí a ese actor y a un costado de nosotros estaba Xavier viéndonos. Me enloquecía la imagen que tenía en mi mente y no paraba de gemir, haciendo un gran esfuerzo por no gritar. Sentía mi orgasmo inminente, pero trataba de aguantarlo, hasta que lo escuché decirme que se lo diera, que viniera con la verga de otro dentro de mi frente a el, no pude más y dejé que mi cuerpo actuara por si solo, sintiendo como chorreaba mi vagina y como se contraía una y otra vez, empujando mis caderas hacia el.

Mi cuerpo se encontraba aun tenso, cuando se salió de mi y se recargó en la pared, diciéndome entre suspiros y jadeos que se la chupara, imaginando que después de haber sido cogida por otro, ahora lo ayudaba a el a terminar.

Fue muy poco el tiempo que tardé en hacerlo llegar al orgasmo, tiempo en el cual me decía lo rico que había sido verme ensartada por otro hombre. Me tragué toda su leche y le dejé la verga completamente limpia. Cuando me levanté, nos besamos y me dijo que si me había gustado y le dije que sí, que me había encantado. En seguida me recordó que eso solo eran fantasías, por que el era mi único dueño, a lo que le dije que si, que lo amaba y que no era de nadie mas.

Una vez regresada la calma, salimos de esa pequeña calle, y en la mera esquina estaban 2 chicos y una chica, de unos 15 o 16 años, y a decir por sus miradas, sonrisas y sus cuchicheos, nos dimos cuenta que llevaban un buen rato ahí y les habíamos dado un buen espectáculo. No nos importó, pues no los conocíamos.

Regresamos a la fiesta y la disfrutamos sin nada extraordinario. El camino de regreso a casa, lo emprendimos por ahí de las 10 de la noche. Fuimos a dejar a mi suegra y al llegar a nuestro hogar ya pasada la media noche, acostamos al niño y me hizo el amor ahora de una forma muy tierna, la cual disfruté demasiado también.

Espero sus comentarios y nos vemos en la siguiente entrega.

fuente www.macizorras.com

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